Carta abierta a un Estado que niega derechos

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Por Valeria Canoni (*)

 

A las autoridades de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos y al Juzgado Civil y Comercial N°3:

Mi nombre es Valeria Paola Canoni, nací en Bahía Blanca el 27 de agosto de 1978 en un hogar de trabajadores, tengo tres hermanos, dos varones y una mujer, Víctor (el que me sigue) es discapacitado desde 2013 consecuencia de un Accidente Cerebro Vascular de carácter hemorrágico. Mis padres son jubilados y trabajaron en muchas ramas como empleados, aunque se jubilaron como educadores no formales (instructores) en la provincia de Buenos Aires en el ámbito de la Formación Profesional, denominada más específicamente Educación Laboral.

Mi marido y yo convivimos desde el 31 de agosto del año 2006 en la ciudad de Paraná en principio y desde diciembre de 2012 en la ciudad de Colonia Avellaneda. Nos casamos el 2 de septiembre de 2010. Juan Luis Henares trabajó hasta que falleció como docente de Ciencias Sociales en el nivel secundario en la Escuela de Jóvenes y Adultos N° 31 Pueblos Originarios, de Colonia Avellaneda. Se enfermó de cáncer en 2022, fue diagnosticado de un tumor neuroendócrino de grado 4. Vale aclarar que grado cuatro se traduce como terminal, irreversible. Fue diagnosticado por el doctor Teodoro Stieben (gastroenterólogo) y luego confirmado el cuadro por la doctora Verónica Vilchez (oncóloga). A partir de octubre de 2022 Juan recibió un tratamiento para desacelerar o ralentizar el avance del tumor que tenía un carácter sumamente grave y Vero (casi dos años nos veíamos semanalmente) no nos prometió que se cure, pero sí que le íbamos a dar pelea. Lo recuerdo con mucha angustia porque para nosotros fue una sentencia, para Juan fue un cimbronazo. Nuestra vida ordenada, feliz, con una hija sana de once años se transformó de un día para otro.

Semanalmente acudíamos a Cemener a realizar diversos estudios, que a Juan le inyectaran un paliativo para que pudiera transitar la enfermedad lo mejor posible. Agradezco inmensamente a todo el personal de Cemener, desde Vero hasta los empleados administrativos, enfermeras y enfermeros, personal de limpieza, convivimos casi dos años con toda la comunidad de esa institución de primer nivel. Nos trataron con mucho afecto, no me puedo quejar ni reclamar nada de todas las personas que trabajan allí. El último tratamiento no fue aprobado por las autoridades de Iosper en mayo de 2024. A partir de ese momento a Juan lo internaron varias veces, al ubicarse el primer tumor en el estómago con metástasis en hígado y peritoneo, el mayor obstáculo para que mejorara aún con cuidados paliativos fue la nutrición. De hecho, la falla multiorgánica se produjo a causa de que su organismo no podía retener ningún alimento ni siquiera de manera artificial (mediante cánulas) y por lo tanto su organismo se debilitó hasta dejar de sostener su vida.

Lo internamos por última vez el 1° de julio de 2024 en el Hospital San Martín, los médicos hablaron conmigo y me comunicaron que no podían seguir interviniendo pues no había posibilidad de extender su vida sin causarle más dolor. Juan, dado que estaba consciente, decidió que cese la intervención para que termine su dolor y el nuestro.

Inmediatamente iniciamos los trámites en Lamperti cuando tuvimos los documentos legales que certificaban el fallecimiento de Juan Luis Henares a causa de las razones médicas que detallo en los párrafos anteriores. Eso sucedió el 1° de julio por la noche.

Al día siguiente Juana Henares Canoni nacida el 10 de junio de 2011 y yo nos volvimos a nuestra casa. A partir de allí nuestra vida cambió de cuajo. Juan tenía 61 años, yo 45 y Juana 11.

Inmediatamente nos quedamos sin cobertura de la obra social Iosper pues tanto Juana y yo éramos adheridas a la titularidad de Juan Luis. Cuando me di cuenta, pues no podía sacar las órdenes en la sede de la obra social de Colonia Avellaneda, hice el reclamo e inicié el trámite para que me restauraran nuestro derecho. Quiero dejar registrado que fue ilegal dejarnos sin obra social siendo que yo soy trabajadora de educación en el nivel secundario. Y trabajo en el mismo, en el sistema público de educación, desde septiembre de 2009.

Comencé a reunir los papeles para la pensión ni bien pude, no recuerdo la fecha. En octubre de 2024 recurrí a las abogadas Mariela Pérez Romo y Camila Berta porque me habían maltratado en todos los organismos del Estado provincial y nacional. Este trámite debería tener un carácter sumarísimo pues se incumplen innumerables convenciones con la demora de la efectividad del pago de la pensión, en particular, La Convención de los derechos de niños, niñas y adolescentes que necesitan elementos básicos cubiertos como vivienda, educación, asistencia psicológica, nutrición adecuada, vestimenta apropiada.

Soy la única adulta a cargo, percibo por mi trabajo un salario depreciado por la inflación. Como miles de argentinas y argentinos, me encuentro endeudada con el banco y especialmente con la tarjeta de crédito. Subieron todos los costos y mi hija tiene a su disposición menos de la mitad del dinero que percibíamos su padre y yo desde el 1° de julio de 2024. Me he tenido que hacer cargo del pago a las abogadas, como corresponde por labor realizada, aunque Juana y yo nos encontremos bajo la línea de indigencia según los datos otorgados por organismos oficiales.

Por eso acudo a ustedes, como trabajadora, madre, viuda, estudiante de un posgrado, y, por sobre todas las cosas, como cuidadora responsable de Juana Henares Canoni, , para que aceleren los trámites para que mi hija deje de estar sometida al abandono del Estado como lo ha sido desde que se produce la demora en cobrar su parte de la pensión por fallecimiento de su padre, Juan Luis Henares (D. N. I. 14.718.912) y la demora en el pago de la pensión por fallecimiento de mi esposo que afecta también el sustento de Juana.

 

Colonia Avellaneda, 19 de febrero de 2026.

(*) Valeria Canoni es docente. Profesora en Filosofía.

   Por Valeria Canoni (*)   A las autoridades de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos y al Juzgado Civil y Comercial N°3: Mi nombre es Valeria Paola Canoni, nací en Bahía Blanca el 27 de agosto de 1978 en un hogar de trabajadores, tengo tres hermanos, dos varones y una mujer,