Emanuel Schönfeld llegó de Lucas González a Paraná en 2021, en medio de la pandemia y ese primer año cursó la carrera de Geografía en forma virtual. En diciembre de 2025 obtuvo el título de profesor en Geografía, aunque ya desde el año pasado tiene horas a cargo en dos colegios privados de la ciudad: Galileo Galilei y Plaza Mayor. Tiene 22 años.
Se adaptó rápidamente a sus alumnos, conformado por adolescentes de primer año, con una formación que plantea la enseñanza de la Geografía desde un costado más dinámico y actual. “A pesar de que tengo 22 años, trabajo muy bien con mis alumnos. Además, por ahí lo que tienen muchas escuelas es que apuntan a profesores con perfiles más jóvenes, que por ahí vienen con otras ideas más renovadas, y es lo que hoy en día se necesita, porque nuestros gurises cada vez están más familiarizados o integrados con la tecnología”, cuenta.
“Me considero que soy de esos profes piolas, trato de caer siempre bien a los gurises, y esto de tener poca diferencia de edad, podríamos decir, ayuda o contribuye un montón”, destaca.
Después de transitar la primaria y la secundaria en Lucas González, departamento Nogoyá, y el profesorado de Geografía en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) se postuló para una beca doctoral en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), y la ganó. Se irá a cursar el Doctorado en Geografía a la Universidad Nacional de La Plata, y si todo marcha bien, a los 28 años piensa convertirse en Doctor en Geografía.
“Un doctorado es un posgrado. Lo que te habilita a iniciar tus estudios doctorales es tener previamente un título de grado. En este caso, yo entré a Conicet con el título de profesor en Geografía, que como lo otorga una universidades considerado de grado”, detalla.
-¿Y vas a ser doctor en Geografía? ¿Te vas a La Plata en abril?
-Sí, en Semana Santa, ya en mitad de abril, iniciaría a trabajar junto con mis directoras. Estoy haciendo las valijas, muy entusiasmado de empezar esta etapa.
-No es muy común que un chico de 22 años obtenga una beca doctoral.
-No, la verdad que no es muy común. Incluso, conozco colegas que han postulado hace varios años y al cabo de un par de años recién sale la beca. Me considero bastante afortunado porque, a los 22 y en el primer intento ya salió la beca.
-¿La beca es para profundizar estudios que ya has iniciado?
-Pretendo seguir trabajando en la investigación que inicié. Estoy investigando la cuestión toponímica, de cuando Argentina se estaba conformando como Estado argentino, es decir, fines del siglo XIX, año 1880, contexto de las campañas del desierto o el genocidio perpetuado contra los pueblos originarios. Por esa época, empezaron a aparecer las primeras cartografías oficiales de esta creciente Nación. En la campaña del desierto, el Estado empezó a avanzar sobre lo que hoy es la Patagonia argentina y fue haciendo que estos pueblos originarios vayan en cierta medida desapareciendo. Entonces, mi idea es que, con estos estudios de toponimia que pretendo realizar, resignificar esos nombres de lugares, principalmente de pueblos originarios, que han sido marginalizados, o que no han sido tenidos en cuenta, o que han sido omitidos o traducidos, y que no formaban parte de este nuevo proyecto nacional. Y a su vez, ver qué decían esas sociedades, instituciones geográficas que surgieron en este contexto histórico, respecto de las políticas toponímicas. Entonces, va por ese lado mi línea de investigación.
-¿En qué tiempo pensás que podés convertirte en doctor?
-Y se supone que para el año 2031, que es cuando finaliza la beca y si uno la hace al día, como corresponde, ya obtendría el Doctorado. Si es que todo fluye como uno espera, calculo que para los 27 años ya me estaría doctorando.
-¿Ese es tu techo o es un camino?
-No, es un camino. Pretendo seguir estudiando y seguir formándome.
Durante su formación participó activamente en distintos espacios académicos de la Facultad de Humanidades de Uader: fue tutor de pares en los cursos de ingreso 2024 y 2025, se desempeñó como docente auxiliar alumno en cátedras de la carrera, formó parte de proyectos de investigación y actualmente integra el equipo que aborda los espacios de memoria de Paraná vinculados a la última dictadura cívico-militar.
Dice que el acceso a esta beca representa una instancia formativa clave en su recorrido académico. “Hacer un doctorado ya es una instancia de formación muy importante, pero poder hacerlo con una beca del Coniet, teniendo en cuenta la trayectoria que tiene este organismo en la ciencia argentina, le da aún mayor relevancia. Para mí es un orgullo haber ingresado y una meta cumplida”, expresó.

Investigar los nombres de los lugares
El proyecto doctoral de Schönfeld se orientará al estudio de la política toponímica implementada por el Estado argentino desde fines del siglo XIX, con el objetivo de reconstruir los procesos a través de los cuales se establecieron los nombres de los lugares en la cartografía oficial. “Un topónimo hace referencia a los nombres de los lugares. Son palabras cargadas de sentidos, significados y memorias que se le otorgan a un espacio determinado”, explicó.
A partir de este enfoque, su investigación buscará analizar cómo determinados nombres fueron modificados, traducidos u omitidos durante el proceso de conformación del Estado nacional y de construcción de su cartografía oficial. “El proyecto busca reconstruir esos nombres de lugares que fueron eliminados o transformados en la cartografía oficial cuando el Estado argentino se estaba consolidando como tal”, señaló.
En relación a la relevancia para la Geografía, remarcó que se trata de un campo de estudio que dialoga con otras disciplinas. “Resignificar estos espacios y recuperar los nombres que circulan en ellos es algo que trasciende a la geografía y también involucra a disciplinas como la historia”, indicó.
El interés del investigador por esta temática comenzó a delinearse durante su formación universitaria, a partir del diálogo con docentes e investigadores y de su interés por problemáticas vinculadas con los pueblos originarios y la memoria territorial. “Yo quería investigar algo vinculado con los pueblos originarios y trabajar cuestiones toponímicas. A partir del contacto con quien hoy es mi directora de beca fuimos ampliando el enfoque para pensarlo también a escala nacional, en relación con la cartografía histórica y la conformación del Estado argentino”, explicó.

En ese sentido, destacó que se trata de un campo de investigación aún poco explorado en el país. “Son muy pocas las personas que trabajan cuestiones toponímicas en Argentina, por lo que hay mucho por investigar y reconstruir”, planteó.
La beca doctoral se desarrollará en el Instituto de Investigaciones en Historia, Teoría y Praxis de la Arquitectura y la Ciudad, perteneciente a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata, bajo la dirección de Malena Mazzitelli Mastricchio y la codirección de Ana Gómez Pintus
Fotos: Nicolás Bourlot
De la Redacción de Entre Ríos Ahora
Emanuel Schönfeld llegó de Lucas González a Paraná en 2021, en medio de la pandemia y ese primer año cursó la carrera de Geografía en forma virtual. En diciembre de 2025 obtuvo el título de profesor en Geografía, aunque ya desde el año pasado tiene horas a cargo en dos colegios privados de la
