Un dominico, la llamada Orden de los Predicadores (OP), asumirá como administrador parroquial en la parroquia San Agustín, de Paraná. Miguel Ángel Céspedes, de él se trata, suplirá la función del párroco Ignacio Patat, que se hará cargo de la parroquia Nuestra Señora de la Merced, de Cerrito.
Pero el dominico, al ser religioso perteneciente a una congregación y como tal no pertenecer al clero diocesano de Paraná, no puede asumir funiones de párroco: sólo ejercerá el cargo de administrador parroquial. Céspedes está de modo temporal en Paraná.
En marzo último, cuando el arzobispo de Paraná, Raúl Martín, dispuso los cambios de destinos de los sacerdotes, había dispuesto que Javier Marheim, que durante un tiempo estuvo como monje fuera de la diócesis, se hiciera cargo de la parroquia San Agustín.
Y había dispuesto que el dominico Céspedes asumiera como vicario en la parroquia San Cayetano.
Miguel Ángel Céspedes, fraile dominico.
Pero ahora se resolvió que Marheim vaya como vicario a San Cayetano, y el dominico, a San Agustín.
Cáceres es paranaense. Se ordenó en 2004, en su comunidad, la parroquia San Martín de Porres, de barrio Anacleto Medina.
Cuando fue su ordenación volvieron a la ciudad los recordados dominicos irlandeses que iniciaron trabajo pastoral en Paraná a finales de la década de 1960.
Timoteo Mulckahy, Noel Meade y Martín Hunter volvieron a Paraná para acompañar la ordenación como fraile dominico de Miguel Céspedes.
La orden de los dominicos llegó aquí en 1967, por invitación de quien entonces era arzobispo de Paraná, monseñor Adolfo Servando Tortolo, y lo hizo para atender pastoralmente la parroquia de San Agustín, entonces en sus inicios, y cuando en la zona estaba todo por hacer en materia de evangelización católica.
Aquí llegaron con la vocación intacta y la avidez por hacer propio aquel mandato del fundador, Santo Domingo de Guzmán, que los envió a predicar y a salvar almas en todos los pueblos, con opción preferencial por los pobres.
Llegaron de Irlanda sin una formación en el español de estas tierras y debieron hacer un curso ultra rápido para dominar las palabras básicas. Sin haber concluido esa batalla con el idioma, un buen día debieron partir de San Agustín. Fue en el verano de 2001, un año antes de que aquí estallara la crisis social más furiosa de los últimos tiempos, y que ellos conocieron a la distancia.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora
Un dominico, la llamada Orden de los Predicadores (OP), asumirá como administrador parroquial en la parroquia San Agustín, de Paraná. Miguel Ángel Céspedes, de él se trata, suplirá la función del párroco Ignacio Patat, que se hará cargo de la parroquia Nuestra Señora de la Merced, de Cerrito. Pero el dominico, al ser religioso
