
Fantome Group, que también le producía a Kevingston, busca reestructurar su deuda tras perder clientes clave y quedar golpeada por la apertura de importaciones y la suba de costos. La compañía llegó a tener 120 puestos de trabajo y construyó su negocio como proveedor integral de grandes marcas de indumentaria, con procesos que incluían desde el diseño y corte hasta la confección y distribución.
