-Ahora soy papá y soy mamá.
Miguel Barrios intenta recomponer su vida después de la tragedia que estragó esa familia que construyó con su esposa, Patricia Mena. Tenían cuatro hijos, vivían en una casa al costado de Avenida Blas Parera, cerca del Arroyo Colorado.
El 19 de febrero Paraná recibió un aguacero voraz. El caudal del arroyo creció con apuro y desarmó la casa de Miguel Barrios y su familia, y arrastró trastos y muebles, enseres y paredes, y se llevó a Patricia Mena y a la pequeña Kiara, de 10 años. Sus cuerpos aparecieron a las horas, en el curso del Colorado.
Miguel y lo que quedó de su familia -tres hijos, 15, 12 y 5 años- fueron a parar a una casa que les prestaron en el barrio Municipal. La vivienda estaba desocupada, pero tiene dueños. Miguel dice que está dispuesto a regularizar la tenencia y a pagar lo que deba pagar. Mientras, rechazó las ofertas de la Municipalidad para que se mude a otro lugar. No quiere alejarse del barrio, dice, no quiere más roturas en su vida ya rota.
Ha vuelto a ocuparse de su ocupación de siempre: es albañil. Y sus hijos, a gatas, retomaron la rutina.
Ha rehusado dos ofertas que les ha hecho el Municipio para que se puedan mudar a otros predios, cerca de un arroyo. Dice que sus hijos no soportan vivir cerca de lugares así, con un arroyo tan próximo.
“No queremos, porque el hecho de que el arroyo está cerca y cuando llueve, el ruido se escucha fuerte. Le hace mal a mis hijos”, razona. “Me ofrecieron terrenos y los materiales para construir. Pero yo trabajo en la construcción todo el día, y cuando llego a mi casa no me da el tiempo para seguir en la construcción. Tengo que ocuparme de mis hijos”, agrega. “No quiero ser malagradecido, pero realmente el trabajo de la construcción es cansador”, apunta.
-¿Cómo están tus hijos ahora?
-Y, realmente es duro, es duro porque yo los veo mal a los chicos. A mí no me cuentan nada, pero me doy cuenta que no están bien. No hablan mucho conmigo, ellos están con psicólogo. Creo que a ellos, como a mí, todo esto nos duele todavía. Por eso, quiero que se regularice el tema de la casa porque quiero estar tranquilo.
-¿Cómo consiguieron la asistencia de un psicólogo?
-Es de la Policía.
-¿Van trabajadores sociales a la casa para hacerles un seguimiento?
-No, sinceramente, no. Estuvieron los primeros días y hubo gente de la Municipalidad que me ayudó con el trámite de mi nene, pero después ya no. Y sumado a que perdieron su mamá, una hermana, el cambio de escuela. Sí, yo el hecho que que vivimos ya hace varios años ahí, en donde estábamos, ya habíamos decidido cambiar de cambiar de de de escuela, ¿viste? La queríamos educar a los niños chicos acá en el catorce. Entonces, o por por el tema de donde vivimos, porque yo no lo puedo llevar prácticamente a los chicos, hay vecinos que que me lo me lo llevan, ¿viste? Y hay vecinos que que que me ayudan un montón, bueno, me ayudan más que nada.
-¿Y cómo es el día a día tuyo?
-Me cambió totalmente la vida. Lo que yo hacía antes era trabajar nomás, y mi mujer se encargaba de los chicos: de la escuela, del hospital, del centro de salud, de todo. Ahora todo eso me toca a mí. Soy padre y madre.
Respuesta del Municipio
Enrique Ríos, secretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Paraná, afirmó que el Estado municipal asistió en todo momento a la familia de Miguel Barrios, aunque aceptó las limitaciones para regularizar la situación de la vivienda que actualmente ocupan por cuanto se trata de una propiedad privada.
“Nosotros le habíamos ofrecido la posibilidad de dos terrenos muy cerca de la zona donde ellos viven, en jurisdicción del barrio Pagani. Miguel nos manifestó el temor de los chicos, que habían quedado traumatizados por la situación, que no querían volver a vivir cerca de un arroyo”, señaló.
Ríos aseveró que hubo otras propuestas de reubicación de la familia, pero que en todo momento Miguel Barrios manifestó su voluntad de quedarse en la vivienda que le cedieron en calle Cepeda. “Ante eso, desde la Municipalidad hemos averiguado fundamentalmente la situación dominial de esta vivienda. Esa vivienda está a nombre de una señora, Abrego, una señora que ha fallecido. Hemos tratado infructuosamente de poder conectarnos con familiares de esta persona, a los efectos de poder lograr un acuerdo para que Miguel pueda contar con esa casa. Pero hasta el momento no hemos podido localizar a familiares herederos”.
El titular de Desarrollo Humano expresó que la vivienda que ocupa Miguel Barrios no tiene juicio sucesorio iniciado. “Esto lo hemos averiguado en la Justicia. Pero evidentemente el Estado municipal no puede darle a Miguel una casa que no es del Estado municipal. En esto, yo no le puedo mentir a Miguel”, apuntó.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora
-Ahora soy papá y soy mamá. Miguel Barrios intenta recomponer su vida después de la tragedia que estragó esa familia que construyó con su esposa, Patricia Mena. Tenían cuatro hijos, vivían en una casa al costado de Avenida Blas Parera, cerca del Arroyo Colorado. El 19 de febrero Paraná recibió un aguacero voraz.
