Murio Taty Almeida, la Madre de Plaza de Mayo que paso de gorila a simbolo

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Murio Taty Almeida, la Madre de Plaza de Mayo que paso de gorila a simbolo

Se fue Taty Almeida, la mujer que transformó su dolor más profundo en bandera de lucha. Lydia Estela Mercedes Miy Uranga murió a los 95 años, dejando un legado que trasciende las fronteras de Plaza de Mayo y se clava en la memoria colectiva argentina.

Nacida el 28 de junio de 1930 en una familia militar de Belgrano, Taty vivió una metamorfosis que ella misma definía con crudeza: “Yo era una gorila fatal”. Su padre era teniente coronel, sus hermanas se casaron con militares, su hermano Carlos llegó a coronel del Ejército. El peronismo no entraba en esa casa de Lacroze y Cabildo.

Pero la vida le tenía preparado un giro brutal. En junio de 1975, su hijo Alejandro Martín Almeida desapareció. Estudiante de medicina, militante del PRT-ERP, trabajador de Télam y del Instituto Geográfico Militar. Un pibe de 20 años que le decía a su madre: “Esta gorilita de mierda… Sin embargo, yo la quiero tanto” mientras la abrazaba.

Cuando se lo llevaron, Taty empezó su calvario. Golpeó las puertas de Orlando Ramón Agosti, Leopoldo Fortunato Galtieri, Albano Harguindeguy y Ramón Camps. Conocidos de la familia, generales de la dictadura que le dieron la espalda. El 24 de marzo de 1976 tuvo una esperanza fugaz: pensó que los militares le darían respuestas. Se equivocó.

Tardó en acercarse a las Madres de Plaza de Mayo. Temía que la consideraran una espía por su entorno familiar. Cuando finalmente llegó a la Casa de las Madres en calle Lavalle, vio la pared repleta de rostros de desaparecidos. Por primera vez entendió que su tragedia no era solo suya.

María Adela Gard de Antokoletz la recibió con una pregunta directa: “¿A vos quién te falta?”. Taty hizo catarsis, lloró, maldijo, se enojó consigo misma. “No, mi hijita. Cada Madre tiene su momento, y este es el tuyo”, la consoló María Adela.

En septiembre de 1979 hizo fila en Avenida de Mayo para denunciar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El 10 de diciembre de 1983 volvió a colgar la bandera argentina en su casa, esperanzada con la democracia. Fue a la Conadep a contar su caso: “Si me dicen que hay un brujo acá en la esquina con datos de Alejandro, yo voy”.

Taty fue clave para que el movimiento de derechos humanos entendiera que la represión no había comenzado el 24 de marzo de 1976. A ella la había golpeado nueve meses antes. Su testimonio rompió el mito de que todo empezó con el golpe.

“Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido”, confesó en una entrevista para el Archivo Oral de Memoria Abierta. De gorila a Madre, de la negación al compromiso, de la comodidad de Belgrano a la lucha en Plaza de Mayo. Taty Almeida se fue, pero su transformación quedó como ejemplo de que nunca es tarde para despertar.

 Lydia Estela Mercedes Miy Uranga, conocida como Taty Almeida, fallecio a los 95 años. La presidenta de Madres de Plaza de Mayo transformo su dolor en lucha tras la desaparicion de su hijo Alejandro en 1975.