
Afiches en mano y sin interrumpir el festejo, los trabajadores municipales despedidos de Concordia se hicieron presentes en el recibimiento al tenista Marcos Senesi, declarado Ciudadano Ilustre de la ciudad. La movida fue organizada por ATE, que eligió ese escenario de alta visibilidad para no dejar enfriar un reclamo que arrastra meses sin respuesta concreta.
La protesta fue pacífica: solo carteles con mensajes sobre el conflicto laboral. Desde el gremio aclararon que no buscaban empañar un acto que consideran motivo de orgullo para la comunidad, sino aprovechar la concurrencia de público y funcionarios para que la situación de los despedidos no quede en el olvido. La estrategia tiene lógica: cuando hay cámaras y autoridades, el reclamo llega más lejos.
El fondo del conflicto es serio. ATE denuncia la desvinculación de entre 56 y 70 empleados a fines de junio pasado, sumados a más de un centenar que ya habían sido despedidos en diciembre de 2025. La semana pasada, el gremio se reunió con los secretarios de Hacienda y Gobierno, Pablo Ferreyra y Patricia Rodríguez, respectivamente, en un encuentro que se produjo después de la protesta en las puertas del Teatro Odeón durante la función de gala del 9 de Julio. El resultado de esa reunión fue magro: los funcionarios prometieron responder qué pasaría con los desvinculados, pero hasta ahora no hubo novedades. Rodríguez, incluso, pidió tiempo porque reconoció que desconocía el tema.
La referente gremial Selva fue directa al describir la situación humana detrás de los números: trabajadores que son sostén de familia, que se enteraron de su despido por una llamada telefónica o un mensaje de texto, sin explicaciones, sin aviso previo. “Tienen deudas, compromisos”, señaló. A eso se suma otra irregularidad que el gremio no puede explicar: algunos fueron reincorporados, pero nadie sabe con qué criterio se elige a quién vuelve y a quién no. “Eso causa malestar”, remarcó Selva.
El cuadro se complica aún más cuando se cruza con otro dato: mientras se producen despidos, el municipio avanza en la privatización y tercerización de sectores, con cada vez más cooperativas tomando tareas que antes hacían empleados de planta. Para Selva, el argumento del ahorro no cierra: los despedidos cobraban sueldos pauperizados, por lo que el impacto fiscal sería mínimo. Su lectura es otra: detrás de las contrataciones hay un armado político de cara a las elecciones de 2027. Es una acusación que el municipio, por ahora, no respondió.
El conflicto sigue abierto en Concordia y ATE ya dejó en claro que no piensa bajar los brazos hasta obtener una respuesta concreta para los trabajadores desvinculados.
El gremio visibilizó el conflicto durante el recibimiento a Marcos Senesi y advirtió que seguirá la presión por las desvinculaciones masivas.
