
El papa León XIV eligió el último rezo del Ángelus antes de su gira por Sudamérica para poner la mirada en Oleshki, una ciudad ucraniana controlada por Rusia y sacudida por los combates. Pidió que la tregua humanitaria no se quede en un gesto aislado, sino que fomente la voluntad de diálogo y abra paso a iniciativas concretas de paz. Lo hizo asomado a la ventana de su estudio en el Palacio pontificio, con la Argentina en el horizonte: llegará el 8 de noviembre.
El dato fuerte no es menor, y sabés que en una guerra cada tregua pesa doble: gracias a la mediación de Estados Unidos y la Santa Sede, los casi 2.000 habitantes de Oleshki fueron reubicados en un lugar seguro, lejos del fuego de los últimos días. La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, sostuvo que ayudó a concretar un acuerdo de alto el fuego local entre fuerzas ucranianas y rusas en esa localidad, que describió como “al borde del desastre”. El Papa, por su parte, habló por teléfono con Vladímir Putin y luego con Volodímir Zelenski para pedir una tregua que permitiera ingresar alimentos y ayuda médica, y garantizar la evacuación voluntaria y segura.
Oleshki venía viviendo una situación dramática: escasez de agua, de alimentos y de suministros médicos, bombardeos y dificultades para moverse por la zona. Representantes de Ucrania y Rusia llegaron el viernes para coordinar el operativo, y el negociador ucraniano David Arakhamia publicó en redes que la evacuación y la distribución de ayuda humanitaria habían comenzado. En paralelo, la defensora del pueblo de Rusia, Yana Lantratova, difundió imágenes de grupos de personas esperando colectivos, con destino a territorio ruso o a zonas bajo control de Kiev.
La escena también tuvo un costado humano que pesa: el defensor del pueblo de Ucrania, Dmytro Lubinets, publicó videos de conversaciones con vecinos, varios de ellos agradeciendo entre lágrimas. Grupos de personas aguardaban frente a sus edificios con bolsas listas para partir, en una imagen que resume la urgencia y el alivio de una población que llevaba tiempo atrapada. Sin embargo, funcionarios de ambos países señalaron que algunos residentes optarían por quedarse, incluso si los combates se reanudan.
El número exacto de personas evacuadas no se reveló por razones de seguridad, aunque Melania Trump indicó que podrían haber sido más de 750. La tregua vencía el domingo por la noche y se convirtió en la pausa más prolongada en los combates en toda la línea del frente desde la invasión rusa de 2022. En otras zonas del país, en tanto, los ataques continuaron sin pausa.
León XIV pidió que la tregua en Oleshki abra la puerta al diálogo. Lo hizo antes de viajar a Sudamérica, con visita a la Argentina prevista para el 8 de noviembre.
