
La entrevista llegó con una frase que no deja lugar a dudas: CFK vaticinó una derrota de Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos. “Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”, planteó la expresidenta.
En el diálogo con un medio estadounidense, la exmandataria también repasó el rumbo del gobierno de Milei y su día a día en prisión domiciliaria. No fue una charla de vitrina: mezcló autocrítica, lectura electoral y una advertencia sobre la ira antisistema que llevó a la ultraderecha al poder.
CFK admitió que el peronismo cometió errores que abrieron la puerta a la victoria de Milei. Según su diagnóstico, durante el último gobierno del Frente de Todos “se produjo un colapso en la cultura laboral”, porque quienes trabajaban ocho horas al día ganaban lo mismo o menos que vecinos que recibían ayudas del Estado.
La expresidenta no se quedó en el diagnóstico. Dijo que la ira antisistema que impulsó a Milei y otros candidatos de ultraderecha puede volver contra quienes la encendieron. “Ahora muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente”, describió.
Por eso, CFK planteó que el reto del progresismo no es solo recuperar el poder, sino entender esa frustración y ofrecer una alternativa que responda a la deuda y a las preocupaciones económicas cotidianas. “¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 por ciento piensa que el otro 50 por ciento debe desaparecer?”, preguntó.
Sobre su futuro político, la respuesta fue corta y con condimento: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”. La consulta era si consideraría volver a presentarse a la presidencia en 2027. Encuestas recientes muestran que su aprobación es ligeramente superior a la de Milei, aunque ambos rondan el 30%.
El caso judicial también aparece en la entrevista. El abogado de CFK, el brasileño Rafael Valim, encabeza un pedido al Comité de Derechos Humanos de la ONU para que revise su situación y restablezca sus derechos políticos. Valim explicó que el comité puede dictaminar si se violaron derechos de un acusado, aunque no tiene autoridad para revocar decisiones de tribunales nacionales.
“La decisión debe someterse a la justicia argentina”, dijo el abogado. Añadió que, dada la tradición argentina en derechos humanos y la apertura del sistema jurídico a decisiones internacionales, ve “una posibilidad mucho mayor de cumplimiento, incluso en el caso de Cristina”. Y advirtió: “Si Argentina no cumple, preveo una movilización social irresistible por parte del pueblo argentino”.
En su rutina, la exmandataria puede recibir visitas durante cuatro horas a la semana, repartidas en dos días y con un máximo de tres personas por visita. Su rutina incluye comer sano, hacer ejercicio de cuatro a cinco veces por semana en cinta de correr, plataforma de step y pesas, y estudiar inglés y chino para evitar que sus “neuronas envejezcan”.
Un detalle personal cierra la escena: durante la visita de Luiz Inácio Lula da Silva, reelecto presidente de Brasil la semana pasada, le dejó un consejo: “Hacé ejercicio y no te deprimas”. CFK respondió que no tiene derecho a deprimirse ni a atormentarse ante el sufrimiento ajeno, porque sabe por qué está ahí: por lo que representa y por su negativa a someterse.
La entrevista combina el pronóstico electoral, la autocrítica del peronismo y la disputa por la proscripción de la expresidenta, en medio de una agenda política que ya mira a 2027.
CFK vaticinó una derrota de Trump en las elecciones de medio término y admitió errores del peronismo. Además, se mostró abierta a volver a la presidencia en 2027 si recupera sus derechos políticos.
