
La noche electoral dejó un severo castigo para Donald Trump y su segundo mandato: los demócratas arrebataron el control del Senado y de la Cámara de Representantes.
Fue un examen duro para el presidente republicano en un contexto de creciente descontento. El resultado lo deja ante un escenario cuesta arriba para la recta final de su última presidencia, con el nuevo Congreso asumiendo el 3 de enero.
En todas las cuentas y combinaciones de resultados hechas en la intimidad de la Casa Blanca, seguramente muy pocas le habrían dado peor que lo que terminó pasando. Los demócratas lograron un amplio triunfo que les permitirá controlar el Congreso durante los últimos dos años del mandato de Trump.
El propio Trump reconoció que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán influyó en la aplastante derrota de su partido. En su red Truth Social, escribió: “¡Yo no aparecía en la boleta electoral y, si hubiera aparecido, hubiéramos ganado por una victoria aplastante!”
En campaña, sin embargo, había llegado a pedir a sus simpatizantes que fingieran que él aparecía en las boletas. Estaba convencido de que ese gesto impulsaría a los candidatos republicanos, aunque esta noche la fórmula se le volcó en contra.
En una entrevista, el presidente dijo que aceptará los resultados y se mostró dispuesto a trabajar con la oposición. “Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados”, afirmó, y agregó que probablemente llegarían a algún acuerdo.
Los mercados reaccionaron rápido. El índice dólar cayó a un mínimo de un mes, en 101,39, mientras el euro y la libra esterlina tocaban sus niveles más altos en casi dos semanas y siete semanas, respectivamente.
La victoria demócrata también movió el ánimo inversor. En el tablero, se sopesa la posibilidad de una regulación más estricta de la inteligencia artificial y su impacto negativo en el crecimiento económico.
El petróleo se movió en una sesión volátil. Los futuros del Brent bajaron 1,75 dólares, o un 0,7%, a 101,85 dólares el barril; el WTI cayó 1,18 dólares, o un 1,2%, a 94,91.
Los inversores también esperaban el próximo movimiento de Washington en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El cambio de control en el Congreso complica el mapa político y agrega presión sobre la Casa Blanca.
El giro electoral no es menor: los demócratas arrebataron ambas cámaras del Congreso, un revés de consecuencias imprevisibles para el presidente. La oposición ahora tendrá la palabra durante los últimos dos años de la presidencia de Donald Trump, con el Senado y la Cámara de Representantes bajo su control.
La hecatombe electoral republicana pondrá a prueba como nunca la autoridad presidencial del magnate. Y podría marcar el inicio de una remodelación de los cimientos del partido tras diez años de dominio de Trump. Para la política de Estados Unidos, el 3 de enero no es solo una fecha: es el comienzo de una nueva pelea.
Los demócratas ganaron el Senado y la Cámara en EE.UU. y dejaron a Trump en un Congreso hostil. El dólar cayó y el petróleo se movió.
