
La irregularidad del crédito en el sistema no financiero rozó el 30%, según un informe de 1816 en base a datos del BCRA. El deterioro en la capacidad de pago se da en un contexto de tasas de interés aún elevadas, pérdida de poder adquisitivo y un crecimiento económico que se concentra en sectores con bajo impacto en el empleo.
