El Papa en Montevideo: ‘Nadie debería sentirse extraño entre los suyos’

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​El Papa en Montevideo: 'Nadie debería sentirse extraño entre los suyos'

Montevideo recibió al Papa en su primera escala en Sudamérica. El discurso en la Plaza de la Independencia no pasó por alto lo que más duele en Uruguay: el suicidio, la salud y el lugar de la fe en un país plural.

Tras escuchar al presidente uruguayo Yamandú Orsi, ante miles de personas, el pontífice sostuvo que el carácter laico del Estado debe garantizar un espacio donde creyentes y no creyentes convivan con libertad y respeto. Esa neutralidad, advirtió, no obliga a encerrar la dimensión religiosa en lo privado.

Ante el monumento de José Gervasio Artigas, en el centro de la plaza, el pontífice estadounidense subrayó que la convivencia entre personas de distintas procedencias y tradiciones también forma parte de la historia de Uruguay. En ese país, cerca del 40 % de la población se declara no creyente.

El Papa volvió a defender la vida en todas sus fases y puso el acento en la protección de quien no ha nacido. También exigió atender la infancia y la educación, porque la formación debe abrir oportunidades concretas para el trabajo, la autonomía y el esfuerzo propio.

Frente a los cambios veloces de la tecnología y la inteligencia artificial, el pontífice pidió que el trabajador no quede reducido a una pieza prescindible dentro del proceso productivo. El mensaje no te deja dudas: la persona no puede ser descartada cuando la máquina acelera.

El punto más duro fue el suicidio, una de las principales preocupaciones en Uruguay, que registra la tasa más alta de Latinoamérica: 19,16 muertes por cada 100.000 habitantes, según datos de 2025 del Ministerio de Salud Pública. “Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia”, afirmó. Allí, la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables.

En el país donde recientemente se legalizó la eutanasia, el Papa dijo que la Iglesia desea colaborar con quienes trabajan por aliviar el dolor cuando es posible y sostener a la persona cuando no puede ser eliminado. No fue una condena plana: fue una invitación a acompañar el sufrimiento sin perder de vista la vida.

El pontífice mencionó la operación a la que fue sometido el 13 de octubre por un tumor maligno, durante la cual le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. Esa experiencia personal lo llevó a defender la atención médica universal: que cada persona pueda recibir diagnóstico y tratamiento, independientemente de sus recursos.

En su primer paso por Sudamérica, el mensaje del Papa quedó marcado por la urgencia de cuidar la vida, la salud y la convivencia. En Montevideo, la visita no solo tocó la fe: también puso sobre la mesa los problemas sociales que más duelen en Uruguay.

 En Montevideo, el Papa advirtió sobre el suicidio, defendió la salud universal y subrayó la convivencia entre creyentes y no creyentes en el país con mayor tasa de la región.