“Mi nombre es Ángel, soy docente de nivel primario. Trabajo en la Escuela N° 38. Me vine a vivir a Concepción del Uruguay en el año 2019 y ahí empecé a trabajar. Me vine con mi pareja, que también es docente”.
Así se presenta Ángel Druetta, 31 años, maestro de primaria, nacido en General Galarza (departamento Gualeguay), formado profesionalmente en Rosario, maestro en la Escuela N° 38 Roque Saenz Peña, de Concepción del Uruguay, actual secretario gremial de la seccional Uruguay de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), esposo de una docente, con hijo, Amadeo, 6 meses, nacido este año, que comparte crianza en escuelas y asambleas.
“Este año tuve la enorme alegría de tener un hijo, que se llama Amadeo, y además tengo la responsabilidad de haber sido elegido por mis compañeros y compañeras docentes como secretario gremial en la seccional Uruguay de Agmer -detalla-. Tengo el enorme desafío, desde el sindicato, de enfrentar las políticas de ajuste y las políticas educativas en contra de los trabajadores de la educación. Al mismo tiempo de la tarea enorme de paternar, que en estos tiempos en los que ponemos en tensión nuestras masculinidades, creo que es fundamental tener un rol de igualdad de género. Es necesario que la paternidad sea muy presente, que sea compartida la responsabilidad de paternar y maternar”.
Entre Ríos Ahora le propuso contar de qué modo conjuga su rol docente, su responsabilidad sindical y la tarea de paternar a Amadeo, su hijo. “En este año que tengo esos enormes desafíos nos encontró paternando a mí y maternando a mi compañera en la calle, en la plaza, y junto a los docentes, defendiendo nuestra escuela pública. Es una responsabilidad enorme porque tengo que cuidar a mi hijo en todos sus aspectos, y al mismo tiempo defender los derechos de los trabajadores de la educación. Mi hijo nació en Agmer, es parte de Agmer. Y creo que es importante que crezca en comunidad y que crezca con los valores que pregona el sindicalismo, la solidaridad, el compañerismo, el respeto, la igualdad de género, y eso solo sucede cuando te atraviesa el cuerpo. Es un desafío enorme pero es lo más lindo que me ha tocado transitar», explica.
Luego, aporta: «En tiempos en los que los gobiernos atacan fuertemente a la educación, a nuestro salario, que nos empobrecen más, la crianza es cada vez más compleja, por eso nos encuentra a mí como docente, y a la madre de mi hijo, también docente, como militantes, peleando en la calle, junto a cada maestro».
El viernes, cuando la Escuela Itinerante de Agmer se instaló en la Plaza Ramírez, de Concepción del Uruguay, fue con Amadeo, su hijo de 6 meses. “Mi hijo es hijo de Agmer, que justo le tocó que su padre esté actualmente siendo miembro de la comisión directiva de la seccional Uruguay, y su madre también es docente. Creo que tiene la suerte de haber nacido y de crecer entre compañeros, entre otros docentes, otros colegas, y que entendemos que el mundo tiene que ser distinto, y que representamos determinados valores. Por supuesto que es más cansador, porque yo trabajo, no estoy con licencia gremial: trabajo doble turno. Al mismo tiempo, los ratos que me quedan, los ocupo en desempeñar mi rol para el que fui elegido en el sindicato, y además soy padre”, cuenta.
-¿Fue natural para vos estar con tu hijo en las marchas, en las asambleas?
-Sí, fue natural. Yo soy hijo de maestra. Mi madre no era activa sindicalmente, pero era maestra en el año 2003, cuando no teníamos clases. Yo todavía estaba en la primaria. Me crié en ese contexto. Y es mi responsabilidad llevar una paternidad activa, una paternidad responsable y compartida. Mi hijo tenía 20 días de nacido cuando estuvo en la primera volanteada de docentes, en la entrada de la ciudad. Siempre está en las asambleas. Fue muchas veces a Plaza Mansilla, en Paraná, en el proceso de reclamo por la reforma jubilatoria. Deseo estar sumamente presente en la crianza de mi hijo, y bueno, es el rol que hoy me toca ocupar y que elijo ocupar también.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora
“Mi nombre es Ángel, soy docente de nivel primario. Trabajo en la Escuela N° 38. Me vine a vivir a Concepción del Uruguay en el año 2019 y ahí empecé a trabajar. Me vine con mi pareja, que también es docente”. Así se presenta Ángel Druetta, 31 años, maestro de primaria, nacido en General
